Ven acércate, ven escuchame.
Mirando por la ventana me encuentro y no puedo evitar sonreír, los
recuerdos fluyen por mi mente. Esos
recuerdo bueno, malos, fantásticos, impresionantes. Recuerdos llenos de
sonrisas, de risas, de lloros. Recuerdos de libertad o de los que me
sentía
encerrada, y a pesar de lo malo de esos recuerdos no puedo evitar mirar a
mi
lado y ver que son fantásticos, no por el contenido si no por quien
estaba a mi
lado. Esa
persona llamada amiga. Esa persona a la que valoro
tanto, a la que siempre
le he dado su lugar, y puedo asegurar que nadie se lo quitará.

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